¿Lo que hacen mis proveedores me importa?

Mientras usted lee este artículo, hay un comprador en algún lugar preguntándose qué tipo de prácticas se dan detrás de determinado producto antes de realizar una compra. En otro lugar del mundo, se denuncia el accionar de una transnacional que arroja desechos al río o emplea menores de edad y se vuelve viral en las redes sociales. Al mismo tiempo, en otro sitio un inversionista piensa si vale la pena arriesgar su reputación e invertir en una empresa que no considera los riesgos sociales y ambientales directos o a través de sus proveedores.

El mundo está cambiando de paradigma. Todos sabemos que el consumidor de hoy no es igual al de ayer y, en este contexto, el reto de las empresas es buscar el beneficio económico sin descuidar el medio ambiente y generar un impacto positivo en la sociedad. Asimismo, las organizaciones deben reconocer y satisfacer las demandas del nuevo público que, informado y empoderado, premia con su compra y preferencia a marcas y negocios con prácticas éticas y sostenibles.

Considerando esto vemos que, según el último estudio de KPMG sobre Reportes de Sostenibilidad, al menos el 70% de las empresas más grandes globalmente emplean los reportes de sostenibilidad para gestionar, medir y comunicar su desempeño en aspectos económicos, ambientales y sociales. De esta forma la información sobre su contribución a la preservación del ecosistema, el cumplimiento de prácticas laborales y económicas justas y la lucha contra la corrupción, están disponibles de forma pública y permiten la transparencia ante la sociedad, el mantenimiento de su reputación y la verificación del cumplimiento de los requerimientos de los gobiernos. Además, las organizaciones pueden identificar puntos de mejora y trabajar en ellos.

Pero ¿cómo una gran empresa formal, seria y reconocida, con sistemas integrados de gestión optimizados y regulados interna y externamente, puede caer en escándalos de mano de obra infantil o vulneración de derechos laborales? La respuesta es que en muchas ocasiones son sus proveedores quienes cometen las faltas por la visión cortoplacista, por el afán en reducir costos, o por desconocimiento de las políticas de sostenibilidad exigidas por la ley y los consumidores responsables. Si bien esta falta puede verse como indirecta, al ser parte de una cadena de valor más grande y estar asociada directamente al producto final, la responsabilidad recae también en la empresa formal, seria y reconocida, repercutiendo, además, en su marca.

Actualmente, las grandes empresas requieren, con mayor frecuencia, información no financiera de las pequeñas empresas que les prestan servicios. En este contexto, el reporte de sostenibilidad cobra especial valor como una herramienta para permitir que las compañías, sin importar su tamaño o sector, puedan entender, gestionar y comunicar sus impactos relacionados a la sostenibilidad. Toda empresa debe ser firme con sus proveedores en la exigencia de estos reportes, pues les permite conocer cómo se gestionan los temas claves y cómo pueden ellos fortalecer dicha gestión, y así mitigar los riesgos sociales y ambientales.

En este contexto, las grandes empresas tienen una doble función en el trabajo con sus proveedores. No solo deben gestionar su propia sostenibilidad y la de todos los involucrados en la trazabilidad de sus productos y servicios, sino que además deben acompañar el desarrollo de sus proveedores en temas de sostenibilidad para mejorar su impacto económicos, social y ambiental, y fortalecer relaciones estratégicas de largo plazo con ellos. Para esto, es necesario que las grandes empresas sean firmes en sus exigencias con sus proveedores.

La gestión de la sostenibilidad en la cadena de suministro es el siguiente paso de las grandes empresas en su propio proceso de mejora continua, y es en este contexto que el Global Reporting Initiative (GRI), de la mano de la Secretaría de Estado para Asuntos Económicos del gobierno de Suiza (SECO), han desarrollado el Programa de Sostenibilidad Corporativa y Rendición de cuentas para la Competitividad de las Empresas. Este fomento en el uso de reportes de sostenibilidad en las PyMEs se traduce en un mayor beneficio global, pues asegura que se cumplan los estándares para contribuir al desarrollo sostenible, permite que estos pequeños empresarios sean agente de cambio dentro de su localidad y amplían sus horizontes al hacerlos competitivos en el mercado internacional.

Por Daniel Vargas, Country Program Manager, Global Reporting Initiative

 


Perú 2021 es el socio implementador del Programa de Sostenibilidad Corporativa y Rendición de cuentas para la Competitividad de las Empresas dirigido a los proveedores de las empresas de nuestro patronato y organizado por el GRI con el apoyo de SECO. Si tu empresa realiza reportes de sostenibilidad bajo estándares GRI y está interesada en el programa, ponte en contacto con Inés Ciancaglini