De empresas responsables a negocios sostenibles

Hay una realidad que nos cuesta ver pero que no podemos negar, todo lo que producimos y consumimos tiene una repercusión positiva o negativa en la economía, el ambiente y desarrollo social. La producción y consumo son el núcleo de la economía, pero debemos plantearnos si las modalidades actuales son las que nos llevarán a construir entornos viables para hacer negocios en el futuro. No podemos pensar en estos impactos de manera aislada, sino que es necesario un enfoque sistémico para lograr un cambio real: desde el productor hasta el consumidor final, desde la materia prima hasta el residuo.

En este sentido no podemos hablar solo de empresas responsables. Para crecer a largo plazo es necesario construir negocios sostenibles, fortaleciendo nuestra cadena de valor y cambiando las reglas de juego en el sector. Esto no solo garantiza la eficiencia y la productividad, sino también asegura que las actividades se mantengan dentro de la capacidad de sustentación del planeta y garanticen al mismo tiempo una mejor calidad de vida para todos.

Para lograr esta visión más amplia y sistemática es necesario que nuestros proveedores se conviertan en socios estratégicos para trabajar en conjunto los temas relevantes para el negocio, unificar esfuerzos, generar valor compartido y potenciar los impactos positivos. Al trabajar con los proveedores en la gestión de los impactos ambientales y sociales de los productos en todo el ciclo de vida, estamos generando cadenas de valor más transparentes y sólidas.

A través de los proveedores directos se pueden crear negocios más inclusivos. Esto no se logra con la creación de empleo decente y oportunidades de negocio para proveedores más pequeños o locales, sino también al trabajar en conjunto en aquellos sectores más vulnerables donde empieza la cadena. Se puede trabajar en diversos aspectos como mejorar su productividad, invertir en sus capacidades, generar acceso a crédito y/o crear las oportunidades para su crecimiento.

Esta colaboración puede crear nuevas soluciones que busquen mejorar la eficiencia y productividad en toda la cadena de suministro y ciclo de vida de los productos, desvinculando el crecimiento económico de uso extensivo de los recursos y degradación ambiental, y respondiendo a los desafíos que se presentan en la sociedad. Esta es una oportunidad para conectar las marcas con los consumidores e informar a estos últimos sobre las prácticas y estándares sociales y ambientales que hay detrás de cada producto o servicio que consumen.

Dejemos de mirar puertas hacia adentro y empecemos a entender que el valor de nuestro negocio se extiende más allá.

Por Inés Ciancaglini, Directora de Conocimiento de Perú 2021

*Este artículo fue publicado previamente en la revista Stakeholders